LOS METEORITOS

Lluvia de meteoros o estrellas fugaces, con la Vía Láctea de fondo.
Un meteorito es una roca espacial que alcanza la superficie de un cuerpo rocoso como la Tierra. Dicho de otra manera, podríamos decir que es una estrella fugaz lo suficientemente grande como para no desintegrarse del todo al atravesar la atmósfera (bólido). ¿Alguna vez has visto una lluvia de estrellas?

Los meteoritos suelen ser fragmentos de otros cuerpos, como asteroides e incluso planetas, y están formados por elementos originados en el mismo lugar que los que a ti te componen... ¿Adivinas dónde?


  
Nebulosa del Cangrejo, remanente de una Supernova.
NASA, ESA, J. Hester and A. Loll (Arizona State University).
Cuando decimos que somos polvo de estrellas, estamos parafraseando una cita del genial astrónomo y divulgador Carl Sagan (1934-1996), y diciendo realmente un hecho científico: los elementos que te forman a ti mism@, a los meteoritos y al propio Universo surgieron y están surgiendo constantemente en el corazón de las estrellas, que en realidad son enormes reactores de fusión nuclear. Cuando una estrella con mucha masa agota su combustible y muere, se produce una Supernova, una enorme explosión que libera toda la materia y energía de la estrella agonizante, nutriendo de elementos el espacio circundante. ¿No crees que es algo precioso?









 

 


Condrita ordinaria de tipo NWA, procedente del Cinturón de Asteroides.

Existen diferentes tipos de meteoritos en función de su composición. Nuestros productos cósmicos contienen polvo de condrita, un tipo de meteoritos rocosos que además de presentar propiedades muy interesantes para la piel, proceden de asteroides que tienen una edad de cerca de 4 600 millones de años, la cual los convierte en los cuerpos más antiguos del Sistema Solar. 













'Muonionalusta', meteorito metálico con su patrón característico.
También existen meteoritos metálicos, compuestos fundamentalmente de hierro y níquel. Los de este tipo coronan, en forma de atractiva lámina, nuestros productos, haciendo de cada uno de ellos una pieza única y exclusiva, debido ya no solo a su antigüedad y procedencia, sino también a su singular patrón característico, una estructura interna de líneas de dos aleaciones diferentes de hierro-níquel, cuya formación solo es posible en el espacio exterior (líneas de Widmanstätten).